Verde que te quiero verde

Artículo I – Sergi Bellvert Comas

Graduado en diseño por la Escuela Superior ESDi – Universidad Ramon Llull de Barcelona en 2012. Colabora en diferentes estudios relacionados con el diseño, arquitectura y societat.

Amante de la fotografía y apasionado por el diseño gráfico.

¡Ya no es necesario que renuncies al verde!

Preparándonos para cuando podamos recibir visitas y ofrecer nuestra mejor carta de presentación de tu espacio. Enseñar el sitio donde vives y convives. Hoy escribiremos sobre la importancia de un buen recibidor; ya sea en tu casa, en la oficina, en la entrada de un hotel vacacional… ¡Donde sea!

Quedase en la puerta, es tan importante o incluso más que el resto del espacio que visitas. Es el primer sitio que ves del lugar, el cual te da información de lo que te va a hacer sentir el resto. Es esencial que sea un sitio que no deje indiferente. ¡Que sorprenda! Un espacio lleno de vida, poesía, juego y de sensaciones. Que te haga sentir.

IMPACTO VISUAL

El efecto sorpresa en el vestíbulo, es fundamental. Si este es tu objetivo, claro. Ser atrevido/a en la entrada, poniendo una pieza distintiva que sea el centro de todas las miradas. Que se vea al llegar, al pasar o al quedarse. Una obra de arte, siempre será un plus. Ayudará a experimentar, a recordar e incluso a soñar, a las personas que se encuentran allí.

¿Qué obra de arte, nos preguntaremos?

Cualquier opción es buena, si tienes una buena historia que contar. Imaginaros una sobria decoración interior, que predominan los blancos con matices de grises y ocres. Un antiguo piano recuperado de la casa de campo donde pasábamos los veranos. Y un cuadro de la abuela, que brilla por su ausencia.

Si no es un cuadro u objeto cotidiano familiar. También podemos destacar una pared con brotes de frescor y color, como puede ser un jardín vertical. Un rincón verde lleno de vida, que nos conecte con la naturaleza.

La idea de vincular la vegetación en los interiores, me fascina. El color verde natural y la arquitectura en completa armonía. Patrick Blanc ya empezó vistiendo las fachadas de París, Madrid y Barcelona. ¿Por qué no acercar ahora esa conexión con la naturaleza a los espacios interiores con esculturas vegetales únicas?

Tal como dice el proyecto ‘ixkin berdea‘ de llevar los bosques al interior de nuestros hogares. Tener ese pedacito de naturaleza en casa. Esto de conseguir que una planta, árbol, flor o ramaje conserve su belleza, color y textura natural durante años sin mantenimiento. Congelar su mejor aspecto al natural, como si de una fotografía se tratara.

No digo que os saltéis la fórmula mágica de consola, espejo y banco, o cuadro familiar. Pero a veces un recibidor con una única pieza de arte bien iluminada, o un rincón verde que nos acompañe. Puede dar la mejor de las bienvenidas.

Tal como dice el Poema original de Federico García Lorca: Romance sonámbulo.

“Verde que te quiero verde”                                                                                                                  Sergi Bellvert 

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